















Ciento ochenta mililitros es el mate chico, el de la cebada corta y caliente. Es la medida que prefiere quien toma solo o de a dos: entra menos agua, se renueva mas seguido y la yerba no se lava tan rapido. Ademas es el que cabe en el portavasos del auto y en el bolsillo de la mochila matera.
Es de acero inoxidable, asi que no se raja si se cae ni necesita curado como los de calabaza. Se lava y se usa: cero ritual de mantenimiento, que es exactamente lo que busca el que matea en movimiento.
El acero inoxidable conduce el calor mucho mas que la calabaza o la madera, asi que el mate se calienta por fuera. Es la contrapartida de su resistencia: con agua bien caliente conviene agarrarlo por la base o esperar unos segundos antes de la primera cebada.
Un mate de acero no se cura, pero sí toma sabor si se guarda con yerba humeda adentro. La rutina que lo mantiene neutro es simple: vaciarlo y enjuagarlo apenas terminas, y dejarlo secar boca abajo. Con eso el mate numero mil sabe igual que el primero.